Problemas de edades

Problemas de edades

Lista de enfermedades de la vejez

El envejecimiento de la población está llamado a convertirse en una de las transformaciones sociales más importantes del siglo XXI, con implicaciones para casi todos los sectores de la sociedad, incluidos los mercados laborales y financieros, la demanda de bienes y servicios, como la vivienda, el transporte y la protección social, así como las estructuras familiares y los vínculos intergeneracionales.
Para empezar a abordar estas cuestiones, la Asamblea General convocó la primera Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento en 1982, que produjo un Plan de Acción Internacional de Viena sobre el Envejecimiento de 62 puntos.  En él se pedía la adopción de medidas específicas en cuestiones como la salud y la nutrición, la protección de los consumidores de edad avanzada, la vivienda y el medio ambiente, la familia, el bienestar social, la seguridad de los ingresos y el empleo, la educación y la recopilación y el análisis de datos de investigación.
La acción en favor del envejecimiento continuó en 2002, cuando se celebró en Madrid la Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento.    Con el objetivo de diseñar una política internacional sobre el envejecimiento para el siglo XXI, adoptó una Declaración Política y el Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento.    El Plan de Acción pedía cambios en las actitudes, políticas y prácticas a todos los niveles para aprovechar el enorme potencial del envejecimiento en el siglo XXI.    Sus recomendaciones de acción específicas dan prioridad a las personas mayores y al desarrollo, a la promoción de la salud y el bienestar en la vejez y a la creación de entornos propicios y de apoyo.

Cuestiones de edad en el lugar de trabajo

Los solicitantes de empleo denuncian la discriminación por edad a partir de los 30 años. De hecho, en algunos sectores se considera que uno está “acabado” cuando llega a los cuarenta años. Pero, ¿qué se puede hacer cuando se considera que uno es demasiado mayor para ser contratado? ¿Cómo se puede luchar contra la discriminación por edad en el trabajo?
La discriminación en el empleo se produce cuando un solicitante de empleo o un empleado recibe un trato desfavorable debido a su raza, color de piel, origen nacional, género, identidad de género, discapacidad, religión, orientación sexual o edad.
¿Qué es el “techo gris” y por qué es importante? El “techo gris” es un término que se utiliza para describir la discriminación por edad que sufren muchos solicitantes de empleo y empleados de edad avanzada cuando buscan trabajo o quieren ascender. Aunque se supone que los empresarios no deben discriminar por la edad, conseguir un empleo puede ser un reto cuando se le considera un trabajador “mayor”. Y no hace falta tener canas para que te consideren demasiado mayor para ser contratado.
Cuando la Cámara de Representantes votó por unanimidad la derogación del límite de ingresos de la Seguridad Social en una enmienda a la “Ley de Libertad de Trabajo para las Personas Mayores” del año 2000, su justificación fue que la eliminación del anterior límite de ingresos permitiría a más estadounidenses mayores volver a trabajar.

Etapas de la vejez

Sabe que el envejecimiento probablemente le provocará arrugas y canas. ¿Pero sabe cómo afectará el envejecimiento a sus dientes, su corazón y su sexualidad? Averigüe qué cambios puede esperar a medida que envejece, y cómo promover la buena salud a cualquier edad.
El cambio más común en el sistema cardiovascular es el endurecimiento de los vasos sanguíneos y las arterias, lo que hace que el corazón tenga que trabajar más para bombear la sangre a través de ellos. Los músculos del corazón cambian para adaptarse a la mayor carga de trabajo. La frecuencia cardíaca en reposo se mantendrá más o menos igual, pero no aumentará tanto como antes durante las actividades. Estos cambios aumentan el riesgo de sufrir presión arterial alta (hipertensión) y otros problemas cardiovasculares.
Con la edad, los huesos tienden a reducir su tamaño y densidad, debilitándolos y haciéndolos más susceptibles a las fracturas. Incluso pueden volverse un poco más bajos. Los músculos suelen perder fuerza, resistencia y flexibilidad, factores que pueden afectar a la coordinación, la estabilidad y el equilibrio.
Los cambios estructurales relacionados con la edad en el intestino grueso pueden provocar más estreñimiento en los adultos mayores. Otros factores que contribuyen a ello son la falta de ejercicio, no beber suficientes líquidos y una dieta baja en fibra. Los medicamentos, como los diuréticos y los suplementos de hierro, y ciertas enfermedades, como la diabetes, también pueden contribuir al estreñimiento.

Cómo afecta la edad a la salud

Según el Consejo Nacional sobre el Envejecimiento, cerca del 92% de los ancianos padece al menos una enfermedad crónica y el 77% tiene al menos dos. Las enfermedades cardíacas, los accidentes cerebrovasculares, el cáncer y la diabetes son algunas de las afecciones crónicas más comunes y costosas que causan dos tercios de las muertes cada año. El Centro Nacional para la Prevención de las Enfermedades Crónicas y la Promoción de la Salud recomienda acudir a un médico para un chequeo anual, mantener una dieta saludable y una rutina de ejercicios para ayudar a controlar o prevenir las enfermedades crónicas. La obesidad es un problema creciente entre los adultos mayores y la adopción de estos comportamientos de estilo de vida puede ayudar a reducir la obesidad y las enfermedades crónicas asociadas.
La salud cognitiva se centra en la capacidad de una persona para pensar, aprender y recordar. El problema de salud cognitiva más común al que se enfrentan las personas mayores es la demencia, la pérdida de esas funciones cognitivas. Aproximadamente 47,5 millones de personas en todo el mundo padecen demencia, una cifra que se prevé que casi se triplique de aquí a 2050. La forma más común de demencia es la enfermedad de Alzheimer, que padecen hasta cinco millones de personas mayores de 65 años en Estados Unidos. Según el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento, otras enfermedades y trastornos crónicos aumentan el riesgo de desarrollar demencia, como el abuso de sustancias, la diabetes, la hipertensión, la depresión, el VIH y el tabaquismo. Aunque no hay cura para la demencia, los médicos pueden prescribir un plan de tratamiento y medicamentos para controlar la enfermedad.

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