¿Por qué nos costaba tanto memorizar las tablas de multiplicar?

En resumen, las matemáticas están cimentadas sobre las cuatro operaciones básicas de suma, resta, multiplicación y división, por ende, para poder progresar y posteriormente utilizar fehacientemente las matemáticas en la vida diaria, es necesario dominar por completo las operaciones básicas. La multiplicación, ciertamente, puede ser la operación más difícil de todas.

Para los niños, e incluso algunos más grandes, hablar de las tablas de multiplicar no es algo que haga mucha gracia. La principal razón es que las tablas de multiplicar se trata de uno de los conocimientos que más cuesta aprender, e incluso, desde Tablas-Multiplicar.com indican que la más difícil es la del 7 o la del 9, precisamente, porque es cuando las dificultades -sumado a que son impares- aumentan exponencialmente.

Hay razones específicas que dan muchos profesores, e incluso estudios al respecto, al hablar de los motivos que costaba aprender tanto algunas tablas de multiplicar.

Principales razones

  • Pobre bagaje: para llegar a las multiplicaciones, primero ha sido necesario pasar por las operaciones de suma y resta, por los decimales, la interpretación de cantidades, entre otros conocimientos básicos de las matemáticas. De hecho, una de las razones de que las multiplicaciones cuesten tanto, está relacionada con un pobre dominio de los conocimientos inmediatamente anteriores, que, por ende, suelen dificultar la comprensión de las tablas de multiplicar.
  • Totalmente diferentes: las sumas y las restas son lineales, pero la multiplicación -que es el conocimiento operacional que sigue- es exponencial, por lo que tiene otro contexto, lo que hace que muchos niños y adolescentes tengan cierta dificultad para encontrar los patrones resolutivos de todas las operaciones.
  • Recursos inadecuados: las tablas de multiplicar son de todo menos atractivas, por lo que hacen que todo sea más difícil de aprender o tan siquiera memorizar, para salir al paso en las evaluaciones. Es una de las razones puntuales que señalan los propios estudiantes, ya que aquellos que han tenido otros métodos más dinámicos para aprender las tablas de multiplicar, encuentran mejores resultados y con mayor celeridad.
  • El tiempo para aprender: en la educación básica, se enseña la multiplicación por cada uno de los principales doce números. Pero, por lo general, a las primeras tablas -más fáciles- se les presta mucha atención, aunque luego, el tiempo necesario para aprender es tan corto que el estudiante se siente presionado y forzado a aprender sin dominar realmente las tablas. Puede ser una de las razones de que a partir de la tabla del 7, sean más difíciles las tablas, al menos desde su aprendizaje.
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Las mejores soluciones

  • Dominar las bases: antes de dominar la multiplicación, es necesario tener los conocimientos de las sumas y las restas, siempre aumentando la dificultad en consonancia con la etapa del estudio.
  • Abandonar el método convencional: las tablas son buenas porque sintetizan mucha información en un formato reconocible. Pero eso es válido para la edad adulta o la juventud, ya que para los niños y adolescentes resulta no ser más que una tabla de datos aburridos que no favorecen en nada a la dinámica de estudio.
  • Utilizar los problemas: una de las dinámicas más sencillas de adaptar a las multiplicaciones -y que seguramente ya se haya utilizado tanto en sumas como en restas-. Los problemas de la vida cotidiana, que pueden resolverse con multiplicaciones, pueden incentivar el aprendizaje práctico de estas operaciones matemáticas.
  • Practicar: más allá de memorizar, la clave está en practicar constantemente y sobre todo, en encontrar la utilidad práctica para que el incentivo sea intrínseco. De esta manera, ni la tabla del 7, ni ninguna superior supondrá dificultades tan elevadas como para desmotivar su dominio excelso.

De más está decir que las multiplicaciones son una de las bases de las matemáticas, y que estas últimas, están presentes en la vida diaria por doquier. Por ello, el dominio de las tablas de multiplicar se convierte, no solo en una necesidad para superar las asignaturas de las clases, sino para el desarrollo personal y profesional del individuo.

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Rebeca Sánchez

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